Imágenes o palabras…qué decidir a la hora de hacer una selección, frente a qué posibilidades me encuentro, frente a quiénes, desde dónde, son cuestiones primordiales a la hora de realizar una selección.
Sin lugar a dudas las imágenes connotan y pueden perpetuar un rol más duradero en la memoria, establecerse como fundamental en un mundo que se caracteriza por la fugacidad y la rapidez temporal, pero, también las palabras cubren este rol: pueden ser sugerentes, pueden estar cargadas de implícitos o pueden traspasar el horizonte y cargarnos de fascinación y encantamiento.
Entonces tanto imágenes como palabras, si son utilizadas en el ámbito correcto, pueden animar el encantamiento del alumno hacia la enseñanza.
Desde mi punto de vista una imagen puede hablar, es decir, puede leerse, siempre teniendo en cuenta el plano pragmático y semiótico que prefiguran.
Por ende, es el contexto y el lector (de la imagen) el que va a establecer las correspondencias necesarias, siempre desde su perspectiva enciclopédica. Desde allí llenará las incertidumbres de las imágenes, las cuales a su vez causan un impacto más profundo, ya que en la actualidad debido al avance de las tecnologías y su globalización, este mundo está capacitado para ser leído desde una imagen, que puede trasmitir a su vez una sensibilidad estética que estimula los sentidos y los somete al desarrollo de una competencia interpretativa.
Ciertamente podemos afirmar que las relaciones imágenes-palabras son controvertidas pero es esa misma controversia lo que las hace digna de las más amplias reflexiones, sin duda cargadas éstas de diversas contemplaciones relativas. Las imágenes, así como las palabras están condicionadas por subjetividades y son las palabras en estos casos las que nos amplían el panorama significativo de las imágenes.
Por ende, considero que elegimos una imagen para profundizar en el sentido semántico de las palabras y movilizar las controversias en los alumnos para que desplieguen su potencial crítico, que es a lo que se anhela llegar.
La imagen es nuestra carta de presentación en un mundo movido actualmente por lo visual sin lugar a dudas juega un rol importante, no obstante, nuestra segunda carta de presentación se revela a través de nuestro vocabulario y es allí donde se ponen en juego todas las palabras que forman parte de nuestro bagaje cultural.
Tanto imágenes como palabras van ancladas a nuestro formulario social y si pensamos desde la educación, las imágenes son ineludibles para un buen complemento de enseñanza acorde al contexto que nos rodea.
Imágenes y palabras… todo un mundo por descubrir, todo un universo por explorar en busca de respuestas que nos van a llenar aún más de incertidumbres a la hora de optar por una.